Ganar y ganar. (XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B)

GANAR Y GANAR
28 Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

“Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos”, dice Jesús a aquel joven y a los jóvenes ricos en el Sínodo de Obispos, 2018. Parece ser una invitación a hacer el mejor negocio de la vida para ganar, ganar. Me imagino a Jesús frente a frente con el joven, sus gestos, el tono de su voz, la mirada, sus argumentos, la garantía ofrecida…

Es de admirar la sinceridad de aquel joven que busca algo más que las ‘cosas’ y tendencias del momento. Hay en él una profunda insatisfacción, unas ganas enormes de ‘algo/alguien más’. Es lo mismo que experimentan tantas personas que sienten un vacío interior, quieren ser/hacer ‘algo más’… y se hacen inquietos buscadores.

Aquel joven busca caminos para trascender y asegurarse la eternidad. Se pone en camino, no se queda de brazos cruzados. Hasta aquí todo es perfecto, busca sinceramente la verdad que su buen corazón le dicta. Por eso acude a Jesús y espera una respuesta.

Jesús, el pedagogo por excelencia, sitúa al joven ante su propia verdad: “Te falta dar el paso decisivo… Deja todo lo que tienes, véndelo, dalo a los pobres, sígueme”. No fue suficiente la mirada compasiva de Jesús, ni el deseo, ni la promesa, ni la invitación… Pesó más lo que tenía… Como tantos discípulos de nuestro tiempo, no llegó a ser lo que podía llegar a ser, se quedó en sus miedos, su zona de confort, sus seguridades, su tierra conocida/prometida, su supuesta felicidad.

Tanto para aquel discípulo como para nosotros es difícil aceptar el ofrecimiento de la ganancia del tesoro en el cielo a ese tremendo costo. “Entonces, ¿quién puede salvarse?”, seguimos preguntando angustiados. La respuesta de Jesús sigue siendo contundentemente clara: “Para Dios todo es posible”. “Pasar por el ojo de una aguja” significa poner solamente la confianza en Dios… No hay duda que los jóvenes de todos los tiempos son muy dados a calcular costo-beneficio en sus decisiones.

La invitación sigue abierta a quien quiera escucharla y aceptarla. Jesús quiere a su lado seguidores que no estén divididos en sus fidelidades, discípulos que le apuesten únicamente al amor al Reino de los cielos. Sólo llegaremos a la felicidad plena si entramos de lleno al proyecto del Reino de Dios. Seguir la propia voluntad no es garantía de nada. Aquel joven se ahogó en sus deseos, no arriesgó, no confió en las infinitas posibilidades de la fe, prefirió la medianía de la mediocridad.

¿Y los jóvenes de hoy? El Sínodo 2018 une/relaciona el tema de los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Gran desafío tiene nuestra Iglesia para acercar la propuesta de Jesús a jóvenes que experimentan los vacíos de la posmodernidad, no encuentran lo que buscan y preguntan por ‘algo más’. La persona de Jesús y su proyecto tienen el potencial para llenar corazones y dar el sentido pleno a las decisiones a tomar en la vida.

Sigamos orando por el Sínodo 2018 para que nuestros jóvenes sean evangelizados al estilo de Jesús, en lenguaje joven y con alegre/paciente esperanza.

Con mi afecto y bendición.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas