Vivir en fidelidad. (Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo)

VIVIR EN FIDELIDAD
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Ciclo A.

Es difícil que las generaciones jóvenes digieran y acepten a los reyes y reinas de nuestro tiempo. Si acaso aplican la voz a un deportista, o al artista que tenga la simpatía del momento. También en casa se acostumbra llamar rey a un bebé haciéndolo centro del cariño/ternura de la familia… Pero si se trata de la figura del rey de un país, las cosas cambian. ¿Será lo mismo si lo referimos a Jesucristo?

Si lo aplicamos a Jesucristo se puede correr el riesgo de la banalidad emocional, del ‘ya pasó de moda’. Aunque para los creyentes de los pueblos cristeros el grito ¡viva Cristo Rey! enciende la pasión de la fe y la memoria del martirio, no suscita lo mismo para los demás. En las nuevas culturas que emergen se empiezan a crear otros modelos de vida y se invoca a líderes provisionales, sin mayores compromisos de lealtad y seguimiento. En estos ambientes somos invitados a creer en Jesucristo, Rey de la creación y Señor de la historia.

Celebrar a Jesucristo, Rey y Señor, el último domingo del Tiempo Ordinario nos puede ayudar a profundizar en el significado del devaluado título y en el decisivo llamado a la fidelidad en el trabajo por su Reino. El texto que proclamamos y escuchamos anuncia que el Rey está presente verdaderamente en la persona del hambriento, el sediento, el sin techo, el preso, el enfermo, el migrante forastero… Habla de un juicio a quienes creyeron o no creyeron en él. Las preguntas fundamentales versan sobre el aprovechamiento de la vida en el amor al necesitado. Es el momento de la verdad y del discernimiento definitivo, la hora del juicio sobre la aceptación existencial del proyecto del Reino.

Lo sorprendente en el relato de Mateo es que ninguno de los dos grupos se da cuenta de que, al responder a las seis necesidades, lo hacían o lo negaban al mismo Dios. Ambos se hacen la misma pregunta: “¿Cuándo te vimos…?” Esto significa que no son obras extraordinarias las que decidirán si Dios es nuestro porvenir. En las cosas sencillas de la vida sencilla es donde nos jugamos el futuro y la compañía de Dios. Descubrirlo y creerlo es dar sentido y contenido a la vida. Es permitir que el Rey reine de verdad. Es hacer realidad el Reino de Dios en las mañanas, tardes y noches de cada día.

Significa también que no es condición indispensable del Reino ser conscientes de que estamos haciendo Reino. Es más importante hacerlo que saber que lo estamos haciendo. Jamás nos vamos a equivocar cuando acudimos a socorrer la necesidad del otro. ¿Hay mejor forma de vivir la fidelidad para el cristiano y el hombre de buena voluntad?

Terminamos el Año Litúrgico 2016-2017. El nuevo inicia el próximo domingo con el Tiempo de Adviento. Iniciamos otro recorrido en el Misterio de Jesucristo, nuestro Salvador, con los retos propios de un mundo que tiene la tentación de creer en reyes y señores desechables. ¿Viva/ vivirá Cristo Rey?

Los abrazo y los bendigo.

+ Sigifredo Obispo de/en Zacatecas