Vivir con responsabilidad solidaria. (XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A)

VIVIR CON RESPONSABILIDAD SOLIDARIA
33o. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

Hemos vivido desastres naturales que nos siguen estremeciendo. Todavía las réplicas cimbran convicciones, creencias y nuestra capacidad de organización para hacernos corresponsables ante la magnitud de los daños a personas, familias, pueblos, patrimonios, su futuro y su esperanza. Reconstrucción, fondos, colectas, solidaridad, gestión… son palabras que expresan la preocupación y las formas diferentes de compromiso ante el bien personal y el bien común. Las catástrofes muestran la fragilidad de la hermana tierra y la fuerza de la fe y las conciencias unidas; también nos enseñan sobre la capacidad humana para levantarse, organizarse y hacer presencia solidaria.

¿Cómo le van hacer las casi 3000 comunidades afectadas por los eventos metereológicos y sísmicos para levantarse? Las preguntas sobre el dolor del presente y la incertidumbre del futuro se suceden sin pausas. Los eventos naturales no se pueden evitar, aunque mucho hemos avanzado en estrategias de prevención. En cambio, las catástrofes sociales tienen otras raíces y modos; sin embargo, tenemos la posibilidad de evitarlos si somos responsables y actuamos con anticipación, inteligencia generosa y, desde luego, con misericordia.

Los obispos de la Iglesia Católica en México hemos vivido nuestra 104 Asamblea Plenaria durante la semana pasada. Estamos previendo y preparando la misión de la Iglesia para los próximos quince años en ocasión de los 500 años de las apariciones de nuestra Señora de Guadalupe y los 2000 años de nuestra Redención. Todo muy interesante y demandante. Pero lo que más me ha llegado es la información sobre nuestra respuesta ante los eventos sísmicos y metereológicos de los últimos meses. Lo más urgente es la reconstrucción del ser humano en su persona y en sus comunidades. Mi conclusión es que lo básico para levantarse y seguir caminando mejor está en el corazón de la fe y en la reciprocidad responsable de la caridad.

Entramos en la parte final del año litúrgico. Dentro de quince días iniciamos, con el Adviento, otro recorrido de salvación y de esperanza. Con parábolas, signos y palabras, Jesús sigue invitando a la responsabilidad del trabajo por el Reino de Dios. Si somos fieles responsables, los frutos de justicia, libertad, amor y paz serán las señales de que nos hemos tomado en serio la fe en Jesús… Lo importante en la parábola de los talentos es la responsabilidad de recibirlos. No basta con conservar lo que se ha recibido; al creyente se le pide que negocie con ellos para hacerlos rendir. No hay talento pequeño… Lo poco se puede convertir en mucho y en todo para las personas que nos necesitan.

Los problemas personales y sociales no se solucionan por arte de magia. En nosotros está la solución si ponemos los talentos recibidos al servicio del hermano necesitado. Si ponemos a su servicio la infinita potencialidad del amor de Dios, tendremos vida y no muerte, gozos y no sufrimiento, paz y esperanza.

Este domingo celebramos por primera vez la Jornada Mundial por los Pobres. Nos unimos en oración y en acciones comunes para que los talentos recibidos se multipliquen y beneficien a las personas y pueblos más necesitados.

Los abrazo y bendigo desde Sonora.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas