¡Ven, Espíritu Santo! Año 2017. (Domingo de Pentecostés, ciclo A)

¡VEN, ESPÍRITU SANTO! AÑO 2017
Domingo de Pentecostés. Ciclo A.

Hoy es Pentecostés en la liturgia de la Iglesia Católica. Es el último día del tiempo de Pascua. No es extraño que hoy escuchemos el mismo Evangelio del gran día de la Pascua. Juan, el apóstol y evangelista, hace coincidir el día de Pascua con Pentecostés y el día de Pentecostés con el día de Pascua. Es el mismo acontecimiento salvador, ayer y hoy. Como peregrinos necesitamos tiempo, cincuenta días, para ubicarnos en el tiempo y en el camino. Lucas lo describe magistralmente en los Hechos de los Apóstoles.

La Iglesia nace el día de la Pascua-Pentecostés. Necesitará cincuenta días – simbólicamente- para vencer los miedos, dejar la seguridad de su encierro y salir del cenáculo para recorrer las calles del mundo y de la historia anunciando la Buena Nueva, el Evangelio del Resucitado. Desde el principio hay variedad de lenguas y de pueblos. La fuerza del Espíritu de Dios alcanza a todos. Lucas lo anuncia con ‘efectos especiales’: fuego, viento, ruido y corrobora el primer fruto de la acción del Espíritu: todos entendían/cantaban el mismo idioma, la melodía del amor, las maravillas del amor de Dios.

Desde entonces Pentecostés es efusión, presencia, apertura, salida, confirmación, envío, novedad, compromiso, audacia, alegría… MISIÓN. El Espíritu Santo es quien renueva la faz de la tierra, transforma lo viejo en nuevo, trabaja sin descanso en el interior del creyente, abre un horizonte que escapa al ojo humano… Sin el Espíritu Santo no hay creyentes, ni Iglesia, ni futuro… Ni fuego nuevo, ni viento refrescante, ni nuevas melodías en la vida… No se sostienen la esperanza, el amor, la fe. Por eso cantamos hoy con el salmista: “Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya”.

Pidamos, con confianza, en Pentecostés 2017 que el Espíritu Santo venga a:

Renovar la Iglesia que necesita abrir sus cenáculos cerrados y salir de sus formatos caducos para llenar del Evangelio de la misericordia los nuevos y complejos escenarios del mundo posmoderno…

Renovar las familias para que sean hogar y escuela de nuevos discípulos, ciudadanos participativos, hombres nuevos, audaces misioneros, semillero de buenos pastores…

Renovar el corazón de cada bautizado para que le entre con pasión a la misión de sazonar de Evangelio los desabridos bocados que se sirven en las mesas del mercado actual de la vida…

Renovar la mirada de cada bautizado para que vea la belleza de la verdad de la fe, desenmascare el engaño de las visiones híbridas de la vida y sea testigo que irradie la novedad del amor en todas las avenidas del mundo…

Ven, Espíritu Santo, empújanos, dinamízanos, espabílanos, despiértanos, fraternízanos, sácanos de nuestra mediocridad, haznos bailar con las nuevas melodías del amor de Dios…

Ven, Espíritu Santo a despertarnos la creatividad para abrir caminos nuevos a la evangelización, celebrar siempre con fiesta los misterios de la fe, generar entendimiento entre los pueblos, estar en la primera fila de la solidaridad, cultivar en comunión tus siete sagrados dones, compartir y repartir tus doce frutos.

¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven pronto! ¡Realiza en nosotros un nuevo Pentecostés!

Con mi bendición y mi afecto.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas

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