Ve a trabajar hoy. (XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A)

VE A TRABAJAR HOY
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

In memoriam del padre Rogelio López Román

Mientras que en el ambiente colectivo de los mexicanos las secuelas de los sismos ocupan casi todos los espacios, el tema de la viña y los viñadores se hace presente con insistencia en la liturgia dominical. El ambiente y el tema no caminan paralelos, no se contradicen; más bien se necesitan, se urgen, se hablan a gritos y en silencio.

“Ve a trabajar hoy en la viña” es mandato y envío en cualquier circunstancia. Hoy el campo de la viña en nuestro México está severamente lastimado, herido, adolorido, consternado, desconcertado. El dolor de las tragedias, el silencio de los escombros e inundaciones, la incertidumbre del mañana son un lenguaje difícil de descifrar y digerir. El acontecimiento nos hace pensar en la fragilidad del ser humano y de sus construcciones.

Al mismo tiempo, después de unos días de estar cubiertos por la pesadez y los polvos de la destrucción, se comienza a levantar la mirada hacia el horizonte posible y factible. Reconstruir, restaurar, volver a empezar… son verbos que indican que podemos levantarnos y volver a caminar. Nos alienta que, cuando hay prójimo en el horizonte, se despiertan y activan las inimaginables posibilidades de la fe en Dios, la solidaridad y la fraternidad. Es nuestra gran riqueza para hacer frente a las tragedias.

“Venga a nosotros tu Reino… Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo…” Cuando la Escritura habla de viña, viñador y viñadores se refiere a la relación de Dios con su pueblo. También a la responsabilidad de quienes han sido invitados a trabajar en la viña, de diversos modos, en diferentes horas (domingo pasado). Dios toma en sus manos la pala y el pico, enlaza sus manos con las nuestras y nos envía a trabajar en equipo. La presencia de Dios y nuestra presencia fraterna nos hacen fuertes, portadores de esperanza, viñadores de la civilización del amor.

Con Dios, como con el padre de la parábola que escuchamos hoy, no basta la buena voluntad, ni las palabras amables pero sin compromiso. Dios quiere que el ‘sí’ sea palabra cumplida, como en el día de la creación cuando la palabra pronunciada fue nacimiento de una realidad nueva. La bondad que Dios quiere y espera de nosotros es la que sale del corazón de las buenas obras.

Para el cristiano decir ‘sí’ y hacer ‘sí’ es el camino de la reconstrucción a corto, mediano y largo plazo. A los que primeramente han dicho ‘no’ queda abierta la puerta de la conversión. No hay ‘no’ que no pueda pasar al ‘sí’, no hay pecado que no pueda ser perdonado.

“Ve a trabajar hoy en la viña” es invitación, gracia, discernimiento… y múltiples tareas. Dios quiera y seamos contados entre los que hicieron la voluntad del Padre al trabajar por el Reino en las actuales circunstancias y todos los días.

Les deseo un gran mes de octubre que será bendecido con cinco domingos.

Con mi afecto y mi bendición.

Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas