Un Rey que innova desde la raíz. (Solemnidad de Jesucristo, Rey del universo)

UN REY QUE INNOVA DESDE LA RAÍZ
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo. Ciclo C.

Pocas veces coinciden el aniversario del inicio de la Revolución Mexicana y el día domingo. En esta ocasión se confunden las filas de los desfiles con los fieles que van presurosos a participar en la Eucaristía dominical. Quisiera imaginar lo que pasa por la mente de cada desfilante y peregrino. ¿Pensarán en el presente del pasado? ¿Mirarán el futuro del presente? No me cabe duda que tanto la gente de ayer como la de hoy han tenido y tienen sus anhelos de justicia y de paz, bien justificados. Son anhelos muy humanos enraizados en el alma y son capaces de mover corazones, encender pasiones, promover revoluciones, buscar innovaciones.

Los valores e ideales por los que lucharon tantos compatriotas siguen vigentes. Los valores del Reino de Dios por los que dieron la vida tantos mártires de la fe no han caducado. Ayer fueron personas agraviadas por despojos e injusticias; hoy somos nosotros, con otro tipo de agravios y urgencias. Sabemos que en toda revolución puede anidar el pecado. Al mismo tiempo, encontramos ideales de una vida mejor en un país incluyente donde todos tengamos tierra y libertad, es decir, una vida digna, reconciliada, solidaria.

Hoy domingo es 20 de noviembre y solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo. Los anhelos humanos se entrecruzan con el plan de Dios que se ha cumplido en Jesucristo. Su persona y su predicación hacen ya presente el Reino eterno y universal, Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz. Son los anhelos más profundos de los hombres de todo pueblo y nación. Son los ‘anhelos’ de Dios, Padre nuestro, eternamente fiel y misericordioso.

Los cristianos vamos por la vida (con sus inevitables revoluciones) confesando humildemente que nuestro Rey es un Rey crucificado. Es impresionante la escena que describe el evangelista Lucas. Casi todos los personajes que aparecen reaccionan negativamente. ¿Cómo es posible esta locura? El ‘buen’ ladrón da la cara por los que creemos que el plan de Dios es de Redención. Bello y edificante el final de la escena: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

El Rey crucificado abre las puertas que estaban cerradas desde el inicio del pecado en el mundo. El paraíso que anhelamos con nuestras revoluciones e innovaciones es no solamente posible, sino que está al alcance de nuestra fe en el Crucificado. Una realeza para beneficio de todos, con preferencia por los más amolados, es la realeza de Jesús. La cruz de Cristo desvela que el paraíso no es algo que se perdió sino algo para lo que está destinado el género humano y el universo.

No me extraña que haya tantas imágenes de Cristo crucificado en nuestras iglesias y cruces en las casas… No me extrañan los mártires de Cristo Rey… Me sigue extrañando que haya ‘cristos’ ambulantes sin ser atendidos y acompañados en/con sus cruces… De la Cruz brota la vida, se potencia toda vida, revoluciona a los vivientes, es redención que no acaba, que siempre innova.

Con mi afecto y bendición.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas