¡Un Niño nos ha nacido! (La Natividad del Señor)

¡UN NIÑO NOS HA NACIDO!
La Natividad del Señor.

¡Hoy nos ha nacido el Salvador!

Cuando se espera el nacimiento de un hijo hay expectación en los padres, la familia, los vecinos y, últimamente, hasta en los gobiernos. La expectación hace que los nervios se entrecrucen con los sueños. Los modos de expresar deseos y anhelos han sido diferentes a través de los siglos. Seguramente tenemos presentes los preparativos y bienvenidas de los años recientes. No cabe duda que el misterio de la vida en sus inicios (y en todos sus momentos) nos sigue causando estupor, admiración, gratitud, esperanza.

Hoy, la mayor parte de los nacidos en el mundo occidental se detienen ante un Niño recién nacido hace 2016 años en una aldea menospreciada llamada Belén. La Palabra proclamada con abundancia este día anuncia el cumplimiento de las antiguas profecías y colma de esperanza los anhelos más profundos del ser humano y de la creación.

Mateo y Lucas describen con sencillez los detalles del nacimiento que ha revolucionado la historia y llena de alegría a todas las generaciones. María y José hacen lo que todo padre y madre de familia: preparar, esperar, aceptar, preocuparse, soñar, amar desde el fondo de la vida y el corazón de la fe. Los vecinos, pastores y ángeles, unos de la tierra y otros del cielo, se alegran porque ven que es un Niño frágilmente humano e inmensamente divino. La admiración y el estupor explotan en movilizaciones urgentes, cánticos alegres y anuncios de paz.

¿Qué tiene de especial este “Niño que nos ha nacido, este Hijo que se nos ha dado?” Todo, absolutamente todo. Es humilde y cercano, pobre y rico, imagen nuestra e imagen de Dios, Hijo del Hombre e Hijo de Dios. Todo con letras mayúsculas y gestos balbucientes, sólo al alcance de los sencillos. Los pequeños –humildes, inocentes, transparentes, confiados- son quienes mejor intuyen y aceptan el misterio que encierra y proyecta el acontecimiento del Niño recién nacido y el Hermano en el camino que se nos ha dado. ¡Es el Niño Jesús! ¡Es Cristo Niño! ¡Es el Salvador! ¡Vengan y adoremos!

Navidad es la fiesta de la esperanza sencilla y alegre. Es la fiesta de los niños y de quienes tienen el valor y la lucidez de hacerse como niños.

Navidad es Dios con nosotros en tiempos de incertidumbres y de sueños heridos por los miedos del materialismo consumista.

Navidad es Dios que se vuelve a manifestar en los pesebres de las pobrezas y en la oscuridad de las noches de hombres y mujeres que prefieren las luces artificiales del momento.

Navidad es gracia para el que cree, oportunidad para el que busca, amor lleno de ternura para quien se abre al misterio del Amor de Dios.

Sólo hay Navidad con Cristo. Dejemos que María y José, los pastores y los ángeles nos acerquen a Él y nos ayuden a derribar los muros que nos impiden ser niños confiados, hijos amados y hermanos generosos.

Feliz, grata y agradecida Navidad de Jesús en familia, santuario del amor, hogar y escuela de vida.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas