Un adviento con dignidad. (I Domingo de Adviento, ciclo C)

UN ADVIENTO CON DIGNIDAD
I Domingo de Adviento. Ciclo C.

Es lo primero que inspira el Evangelio con que inicia este Tiempo Litúrgico. “Pongan atención y levanten la cabeza porque se acerca la hora de su liberación”, suena a una invitación a soñar en grande, a actuar con entereza y confianza, a vivir un Adviento con dignidad.

La razón va más allá de un acontecimiento coyuntural, es decir, porque ha iniciado una nueva administración federal con la enorme carga de expectativas, incertidumbres y oportunidades que trae consigo. Aun siendo trascendente este hecho, aceptar la invitación a vivir dignamente el Adviento del Señor puede transformar nuestros advientos y esperas en esperanza firme que dinamiza y da sentido a las historias que escribimos en nuestro paso por el mundo.

El texto apocalíptico que se proclama hoy es una invitación a ser realistas en la activación de la esperanza. Lucas quiere dejar en claro que este mundo tiene fecha de caducidad; que si Dios entra y forma parte de la vida de los hombres puede haber una real y definitiva transformación. El evangelista ve el futuro de la humanidad desde la vivencia de la libertad: sólo el Hijo del Hombre podrá traer la libertad y operar la liberación.

El eje-motor que mueve la vida de todo ser humano es la esperanza de alcanzar lo que anhela y disfrutar el cumplimiento de las promesas, deseos y sueños. En el trayecto de la vida se van sucediendo múltiples esperas. La esperanza cristiana es un don de Dios que pasa a través de genuinas esperas que la van concretando en el tiempo. No hay duda de que el ser humano espera ‘algo’, o a ‘alguien’, al luchar cada día por ‘salir adelante’.

El tiempo litúrgico de Adviento es una oportunidad exquisita para afinar, alimentar y activar la esperanza cristiana. La insistencia de la Palabra del primer domingo es la espera y la atención. Estar atentos manifiesta la actitud del que espera. Y el saber esperar nos vuelve atentos. Se trata de esperar al Señor con atención porque de Él sólo podemos esperar buenas noticias. Dios siempre es salvación.

Vivir el Adviento con dignidad es aprovechar la oportunidad para mirar con profundidad y confianza lo que esperamos al ir forjándonos en la vida. Es el tiempo para abrir paso a lo que está por venir y disponer la vida para alcanzarlo. Por eso Jesús nos advierte: “Pongan atención y levanten la cabeza”.

Vivir el Adviento con dignidad es atender con decisión la desesperanza, el desánimo, las frustraciones por no alcanzar inmediatamente lo que deseamos, la esclavitud de las evasiones… Todo esto se opone a la esperanza de que el Señor viene y vendrá. Quien espera de verdad tiene confianza en el cumplimiento de las promesas de Dios. Jesús nos advierte: “Estén alerta… Se acerca la hora de su liberación”.

Que al encender la primera vela de la corona de Adviento nos comprometamos a vivir con dignidad la esperanza en sus esperas de cada día. “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”, respondemos a la Palabra de salvación que escuchamos.

Los bendigo con esperanza.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas