Sedientos. (III Domingo de Cuaresma, ciclo A)

SEDIENTOS
III Domingo de Cuaresma. Ciclo A.

Iniciamos la proclamación de los evangelios que tienen un marcado sentido de catequesis bautismal. Los catecúmenos que recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana en la Pascua disfrutarán intensamente estas catequesis. También nosotros, bautizados desde niños, estamos invitados a revivir y reavivar la experiencia bautismal. Es el sentido original de la Cuaresma.

La primera catequesis se centra en la persona, el agua y Jesús, Agua Viva. Hagamos un viaje al lugar de aquel acontecimiento. Región de Samaria. Un día de intenso calor. Una mujer va a sacar agua. En el brocal del pozo está sentado un judío. Tiene cara de paz, irradia amor. No le importa el qué dirán, sólo cumplir su misión. Es un hombre ‘raro’: quiere, busca, no atrapa, persuade, espera, provoca, hace pensar… Lleva a la samaritana a su verdad íntima, a su responsabilidad. Este hombre es la Verdad, dice la verdad, pone en camino hacia la verdad. No se ha visto un caso semejante… “Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer…” “Muchos más creyeron en él al oír su palabra”.

Hagamos ahora un viaje a nuestra Samaria personal, existencial, epocal. Sigue haciendo un intenso calor… Salimos a buscar agua… Cada vez escasea más… Es un triunfo caro encontrarla y hacerla llegar a nuestra verdad… Los pozos con sus brocales –los pocos que quedan– están de adorno, clausurados, no tienen agua, o ésta no quita ninguna sed… Se comenta que las guerras modernas tienen/tendrán que ver con el agua, su propiedad, su escasez, su fin… En los mercados del mundo se venden muchas otras aguas que prometen apagar toda clase de sed… Pero… Hay de agua a aguas.

Tener sed es una experiencia normal en la vida. Utilizamos la expresión ‘estoy sediento’ no sólo para describir una necesidad fisiológica sino una realidad más profunda, íntima, existencial, que brota del fondo del corazón. ‘Tengo ganas de…’ es una expresión muy usual en los y las pos/samaritanas de nuestros días. Ciertamente no se refiere a la sed profunda de la verdad… Quizás se contenta y apaga con cualquier ‘agua endulzada’… No es lo mismo.

Jesús, en el diálogo con la samaritana de la primera hora, se revela como agua que quita la sed desde la raíz. La samaritana acepta la oferta: “Yo soy el Agua Viva…” “Ya no volverás a tener sed”. La mujer de Samaria cree incondicionalmente en Él, en espíritu y en verdad… Es bautizada por Jesús en el mismo brocal donde conoce a la Verdad, confiesa su verdad y acepta su responsabilidad.

Vivimos la Cuaresma 2017. Ya hemos sido bautizados en la fe de la Iglesia. Nuestros padres nos han llevado al único “manantial capaz de dar la vida eterna”. ¿Qué hemos hecho de nuestro bautismo? Jesús, Agua Viva, llevó a la mujer a su verdad, a la verdad. ¿Y nosotros? Volver a Jesús es la respuesta. Quien se acerca a Él experimenta que lo esencial es lo único que quita la sed; que lo fundamental es creer en Él y seguir sus pasos. En la Pascua, ¿renovaremos las promesas bautismales?

Con mi bendición cuaresmal.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *