Respuesta personalizada. (XII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C)

RESPUESTA PERSONALIZADA
12º Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

“Tú eres el Mesías de Dios.- Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho”.
Lucas 9, 18-24

Quizás oigamos muy lejos la pregunta que hace Jesús a los discípulos de ‘aquel tiempo’ y la respuesta que da Pedro también ‘en aquel tiempo’. No es así. La pregunta y la respuesta siguen interpelando a quienes nos consideramos discípulos de nueva generación. Es invitación permanente para que proclamemos la fe en Jesucristo y asumamos la responsabilidad/compromiso que esto conlleva. Nadie nos puede suplir. La respuesta es necesariamente personal y, además, hay que actualizarla en toda circunstancia, cuando los ‘anuncios de la pasión’ se repitan.

Nunca ha sido fácil creer; tampoco ahora. Cada discípulo tiene que escuchar e interpretar la pregunta y personalizar la respuesta ante los desafíos y retos que va encontrando en el diario existir, en su entorno vital y en los contextos culturales. En este tiempo son muchos, emergentes, multifacéticos, complejos, demandantes… Buscar la respuesta, proclamar la fe en Jesucristo, entender/aceptar su mensaje, ser fieles aceptando los riesgos y costos… son interpelaciones a las que el discípulo no puede evadir si quiere ser honesto, congruente, auténtico.

Nuestra generación oye con frecuencia el sustantivo disrupción (rotura o interrupción brusca). No sé si sea válido aplicarlo al Evangelio de este domingo; quizás puede ayudar a comprender la novedad de las exigencias radicales que nos presenta el Maestro. El que cree en Cristo y pretende ser discípulo creíble tiene que arriesgarlo todo y entregarlo todo en el correr de la existencia. Esto puede sonar mal y escandalizar a quienes le apuestan a ganar todo en la vida. Jesús nos dice en lenguaje ‘disruptivo’, con la garantía divina, “el que quiera conservar para sí mismo la vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará”. 

Si el mundo actual presenta desafíos al discípulo que quiere seguir en serio a Jesús, éste está llamado a aceptar el reto de vivir las implicaciones de los anuncios de la pasión. Ésa es la fe que dimana de la vida cristiana entendida como apuesta y como entrega. Hay que pasar de una fe entendida como mero cumplimiento de prácticas religiosas y morales a una fe profundamente comprometida en la pasión. Pasar de ser solamente un bautizado a un discípulo convertido y apasionado es el reto. Ahí está el gozo y la bienaventuranza. 

“Tomar la cruz de cada día” es aceptar el camino del riesgo y de la entrega como la única vía válida para proclamar la fe en Cristo. Es vivir en el amor y desde el amor el peso de la existencia vivida cada día: oportunidades, preocupaciones, luchas, enfermedades, incidentes, incomprensiones, sacrificios, trabajo, olvido de sí, entrega total… El discípulo no pretende llamar la atención sino portar con humildad la cruz hecha de tantos gestos que tejen la vida… Y al día siguiente hay que volver a empezar con la esperanza de que el árbol de la cruz dará frutos de resurrección para muchos.

Los bendigo con afecto fraternal.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas