Pastores educadores. (IV Domingo de Pascua, ciclo C)

PASTORES EDUCADORES
IV Domingo de Pascua. Ciclo C.

“Yo les doy la vida eterna a mis ovejas”
Juan 10,27-30

Mucho se habla en estos días de reforma y/o contrarreforma educativa. ¿Sabemos lo que decimos, queremos, buscamos? ¿Lo que necesitan los estudiantes? ¿Lo que beneficia al país y las generaciones del futuro? ¿Quién lo dice? ¿Por qué lo dice? ¿Para qué lo dice? Los desafíos que tenemos los educadores surgen de la emergencia educativa en el cambio de época que vivimos. Padres de familia, alumnos, maestros, dirigentes, pastores… vivimos una real emergencia en todos los sentidos. El mundo está cambiando en los valores que lo sostienen, los fines que persigue y los medios para alcanzar esos fines. No todo está claro y conviene al bien común.

Salir de las zonas de confort para buscar hasta encontrar nuevos modelos educativos es fatigoso. Sorpresas y esperanzas, desalientos y anhelos hemos encontrado en nuestras búsquedas. También los intereses mezquinos de unos cuantos que entorpecen esas búsquedas. El horizonte de esperanza que abre nuestra fe en Jesucristo, el Buen Pastor y el Buen Maestro, puede abrir las puertas y darnos sabiduría para encontrar el camino que nos conduzca a lograr los fines de la educación en un cambio de época. Educar para la libertad, la alegría, la justicia, el amor, la compasión, la paz, el respeto a las personas y a la creación, en tiempos de confusión y cambio de valores, es gran reto para todos los educadores.

Todo esto he tenido presente al escuchar y meditar el Evangelio del Buen Pastor. Quizás las imágenes que aparecen en el texto no nos dicen mucho a los habitantes de la ciudad y/o con mentalidad urbana. Hablar de rebaño, pastor, lobos, voz, seguimiento… está muy lejos de la cultura urbana. Sin embargo el Evangelio que escuchamos este día se sirve de estas imágenes para presentarnos al Resucitado no solamente como EL QUE VIVE sino también para indicarnos que Él es quien nos conduce a la VIDA plena y sin fin. Una nueva forma de relación se ha inaugurado con la resurrección.

Pastor y maestro, decía un antiguo canto que escuché cuando era niño; se refería a un muy querido obispo. Ser pastor y ser maestro se implican, entendí después. Sabemos bien que Jesucristo es el único en quien se identifican absolutamente. Nuestro compromiso y tarea es avanzar cada día en ser buenos discípulos si queremos cumplir la misión de ser buenos pastores y educadores en un mundo rápidamente cambiante. El buen cristiano tiene que ser buena oveja para llegar a ser buen pastor; no hay de otra. Dejarse pastorear por el Señor para mirar con compasión las nuevas y complejas realidades que vivimos es la escuela para ser buenos educadores y maestros. 

Felicidades a todas las personas que dedican su vida a la educación y formación de las nuevas generaciones. Que Cristo Jesús, el Pastor y Maestro por excelencia, les ilumine para ser los educadores y pastores que nuestro mundo y la Iglesia necesitan.

Les bendigo en/con la alegría de la Pascua.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas