Los valores del reino. (XXV Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B)

LOS VALORES DEL REINO
25º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

La celebración de las fiestas patrias 2018 están perdiendo intensidad. Todavía queda en las calles un que otro signo que nos recuerda a los héroes de ayer. Los candidatos a héroes del presente deambulan por las calles o se asoman por las ventanas de los edificios municipales y estatales ofreciendo proyectos que, quizás en tres/seis años, darán un rostro mejor al presente del país.

El inicio de la independencia no significa el final de la misma. Llevamos 208 años desde entonces y seguimos buscando las condiciones adecuadas para ser libres y tener las libertades que garanticen una convivencia justa, pacífica, solidaria, feliz. Valorar los valores que sacaron a nuestros héroes de sus comodidades es obra de ciudadanos que aman sus raíces, trabajan por un presente generoso y sueñan con un futuro pródigo.

Todo inicio contiene una gran dosis de esperanza; sin embargo, no hay garantía de alcanzar el logro anhelado. Los iniciadores de las gestas, los pioneros en la lucha, los artesanos silenciosos de la historia, los líderes… son seres humanos con sueños y aspiraciones, pasiones y debilidades. Nadie puede garantizar la victoria de la libertad y las libertades. Cada generación tiene que recorrer el camino fatigoso de la independencia. El valor y los valores en los que se cree, fundamentan y sostienen las luchas de cada día.

El Evangelio de este día recoge una serie de valiosas instrucciones que Jesús da a los suyos para iniciar la construcción de una comunidad alternativa a las comunidades conocidas ‘en aquel tiempo’ y en los nuestros. Unas son respuesta a preguntas planteadas; otras, correcciones a una práctica equivocada; en otras, Jesús toma la iniciativa y hace aclaraciones no pedidas. Con este material Marcos elabora una catequesis donde habla con claridad de los valores del Reino desde donde ha de construirse la nueva comunidad.

La jerarquía de valores que Jesús propone choca con los deseos y miedos de sus discípulos. Éstos están preocupados por saber quién de ellos ocupará el primer lugar y ‘mandará’ en la nueva comunidad. Podemos imaginar la escena… En cambio, la lógica de Jesús, plasmada en el anuncio y realización del Reino de Dios, propone otros valores que rompen con todo lo que encierra al ser humano en sus ambiciones, codicias y rivalidades. La acogida y el servicio a los pequeños, los pobres y los que no cuentan es la norma de comportamiento que inculca Jesús a los suyos. Es la única manera de edificar la comunidad del Reino.

“Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia” enseña Santiago a los cristianos de la primera generación. ¡Qué manera de traducir y proponer los valores del Reino! Ahora somos nosotros los obreros de la libertad, la paz y la justicia en el siglo XXI. Jesús nos envía a servir inspirados en los valores del Reino. Al igual que los héroes del pasado somos personas con sueños y aspiraciones, limitaciones y defectos. El reto para el discípulo es hacer visible el dinamismo del Reino de Dios en un mundo con modernas esclavitudes y ambiciones.

Los abrazo con la bendición.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas