Las mismas tentaciones. (I Domingo de Cuaresma, ciclo A)

LAS MISMAS TENTACIONES
I Domingo de Cuaresma. Ciclo A.

La liturgia de la Iglesia Católica nos ha indicado el inicio de la Cuaresma 2017. El signo de la ceniza, como gesto de arranque, pudiera parecer anacrónico, sucio, muy lejos de la sensibilidad del hombre digital de nuestro siglo. Sin embargo, el miércoles de ceniza sigue siendo el día del año que contabiliza más visitas a los templos. Impresiona ver rostros que reflejan las huellas de la vida con sus luchas y fatigas y que muestran, al mismo tiempo, anhelos y deseos de volver a la casa común de los hijos de Dios. La decisión de acercarse y pedir la ceniza significa la aceptación de la condición humana, su origen y destino; es, no hay duda, un excelente ejercicio de humildad y esperanza. No hay gente que no permanezca unos minutos hablando con el Padre de todos después de recibir la ceniza. Cada cristiano sabe qué ha tratado con Él. Seguramente han platicado sobre la vida propia, la de los hermanos, sus tentaciones y posibilidades.

Con este gesto sencillo y profundo nos hemos puesto, otra vez, en el camino de la conversión, la vuelta a Dios, la revisión de la misión encomendada, la esperanza de una vida que valga la pena. No hay tiempo más oportuno para buscar y recibir el perdón generoso de Dios. El rediseño de una vida cristiana más acorde al Evangelio aparece en el horizonte. Contamos con cuarenta días de preparación para atravesar el desierto y llegar a la Pascua de Jesús, nuestra pascua prometida y garantizada. La Cuaresma convierte el tiempo de cada creyente en oportunidad de oro para enmendarse, crecer bien y dar los frutos del amor. Todo va a depender del sí de cada peregrino encenizado.

La experiencia/testimonio de Jesús es guía para quienes han decidido emprender este camino. Las mismas tentaciones de Jesús son las que tendrá el discípulo en su camino a la Pascua sin fin. Es buena inversión espiritual ir directamente al texto de Mateo, ponerse en los huaraches de Jesús, mirar con sus ojos y enfrentar con la Palabra en el corazón las diatribas del maligno. Son las mismas tentaciones pero en el contexto actual de la familia, la nación, los migrantes, el dólar caro, la corrupción, los jóvenes y sus anhelos, los decretos ejecutivos de Trump… la vida variopinta de cada día.

Jesús venció la tentación a fuerza de oración, ayuno y amor sin reservas. Cómo nos vaya a nosotros depende de la escucha de la Palabra de Dios, la fe a prueba de muros, la confianza en el plan salvífico de Dios más que en los nuestros, la constancia en el amor sacrificado, la sencillez humilde de aceptar lo que la ceniza significa.

“No nos dejes caer en la tentación…” Perdónanos como nosotros perdonamos…”, pedimos todos los días en la oración que Jesús, vencedor de todas las tentaciones, nos sigue enseñando.

Sigamos el único camino que nos puede conducir a la abundancia y plenitud de la Pascua del Señor. Cristiano, modelo 2017, ¡en marcha!

Con mi bendición que anhela la conversión total.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas

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