José de Nazaret también. (IV Domingo de Adviento, ciclo A)

JOSÉ DE NAZARET TAMBIÉN
IV Domingo de Adviento. Ciclo A.

Estamos cerca del día de Navidad. Los preparativos internos y externos están a la vista. Los primeros son conocidos por los interesados; los segundos adornan y hacen ambiente en casas, calles e individuos. Los ritmos varían después del día de Santa María de Guadalupe. Unos hacen planes desde Guadalupe hasta Reyes; otros, quizás, más allá, o viven al día, sin más. Quiero pensar que estás haciendo la fiesta de Navidad, que no entra en tus planes comprar la fiesta.

Mateo presenta hoy a José en el ambiente de los preparativos de Navidad. Su participación es muy difícil de entender y aceptar. Todo parece suceder a sus espaldas, se ‘cocina’ al margen de él. José no se entera de lo que está pasando hasta que pasa. Está metido en un proyecto del que no sabe nada, no se le ha consultado nada. Al menos a María, su prometida, se le pide un sí. A José ni siquiera se le informa. Se empieza a enterar cuando ya todo es una realidad avanzada. Dios involucra a José en un proyecto sin pedirle consentimiento previo. ¿Es que José de Nazaret es ingenuo, de corto alcance? Pareciera un poco inhumano… No hay duda, lo de Dios supera lo humano.

José abre los ojos de la fe al acontecimiento y asiente, calla, no hace preguntas, hace silencio y carga con su nueva realidad. José acepta colaborar en un proyecto que no es suyo, sino de Dios. No se explica cómo ha podido pasar; acepta que pasa. El único proyecto que José tiene que dejar es el que había ideado en su interior: “abandonar a María en secreto”. ¡Esto es fe! ¡Esto es ser un verdadero y auténtico creyente! Lo único que al final tenemos que romper es lo que nosotros habíamos programado. El proyecto de Dios es primero. No hay duda para el que cree.

José se deja meter en otra historia y colabora con ella aunque él no la ha diseñado. El único que idea y hace planes de salvación es Dios. José, sin grandes disquisiciones, entra en esta lógica. José es un hombre bueno y justo. Por eso es capaz de ver que en la trama sencilla de su vida, sin ir más lejos, está la trama del Dios Salvador, de Dios con nosotros.

¡Qué sencillo es todo! No hace falta más. La Navidad se hace, no se compra. Basta contemplar a José, a María, al Niño Jesús, el Emmanuel.

Ser creyente -en tiempos de autonomías, derechos, seguros y garantías- es dejarse llevar solamente por Dios. Ser creyente es romper proyectos personales y acoger los de Dios que siempre son concretos, sencillos, miran al bien del prójimo más necesitado. Están en la trama de tu historia personal, familiar, social. De ti depende abrir los ojos del corazón y aceptar o no.

Encendamos la cuarta vela de la corona de Adviento. Fe y amor, abandono y colaboración. ¿Seremos “buenos y justos”, como José? Ojalá tú y yo lo entendamos, aceptemos y vivamos. Nuestro mundo sería más habitable y disfrutaríamos cantando noche de paz, noche de amor.

Con mi bendición prenavideña.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas

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