Ir más allá. (XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B)

IR MÁS ALLÁ
26o. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

“El que no está contra nosotros, está a nuestro favor…
Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela”.
Marcos 9, 38-43,45.47-48

Alguien decía que el tiempo es igual que el agua: fluye, se va, ya no vuelve a ser el mismo. Lo que podría consolarnos al terminar el mes de septiembre es que, después de todo, algo de fruto ha de haber quedado. Si el agua deja la humedad que hará que las semillas germinen y la tierra dé su fruto, ¿qué nos ha dejado este tiempo/mes?

Cuando un evento es significativo para la persona y la sociedad por su profundidad y trascendencia se puede hablar de acontecimiento. Pensamientos, deseos, planes, inicios, ferias, gritos, fiestas, mañanas, noches… han sido parte del mes que termina. ¿Han aportado algo al presente del futuro? El tiempo pone su marco y la persona invierte su tiempo, trabaja duro y busca ir más allá de lo que sucede; es la manera de construirse y contribuir al desarrollo de la comunidad civil y eclesial. La vida es un regalo personal pero hay que abrirlo cada día para compartirlo poniéndolo al servicio de los demás. La vida exige salir de sí para trascender. ¿Ha sido así?

Hoy Jesús, como en domingos anteriores, alude a situaciones y comportamientos que pueden contribuir a edificar o destruir personas y comunidades: la exclusión, el escándalo, la generosidad. “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos”, es la tentación del rechazo, el desprecio, la intolerancia, el sentirse superiores a los demás… “Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría…” delata la maldad profunda de quien abusa y pisotea a los débiles… “Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua…”, expresa que los gestos de generosidad son muy importantes en la comunidad del Reino de Dios.

Aceptar la invitación a ver más allá del propio pellejo, superar la tentación de la soberbia y del provecho egoísta es fundamental en la construcción de la comunidad. Combatir el mal, trabajar por la justicia, ser generosos, no ser ocasión de escándalo debe ser tarea diaria del discípulo de Cristo. La tentación de creer que tenemos la exclusiva en el ‘uso’ del nombre de Jesús y la posibilidad de que el escándalo destruya los lazos fraternos que tejen la vida comunitaria son realidades que están presentes en toda comunidad. Para superar estos ‘malos pensamientos y acciones’ es necesario activar las actitudes de la disponibilidad y la responsabilidad social. Hacer alianzas y trabajar en proyectos comunes con personas que piensan diferente y el sumo respeto a los pequeños deben ser distintivos de quien trabaja por el Reino. Hacer el bien es un evangelio universal que nos puede hermanar con todos.

Ojalá que septiembre sea acontecimiento existencial comunitario porque ha contribuido para unir intenciones y esfuerzos en la construcción de un tejido social más sano, en paz, libre, solidario, justo, alegre.

Los bendigo al terminar otro mes patrio.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas