Insistencia y confianza. (XXIX Domingo del tiempo ordinario, ciclo C)

INSISTENCIA Y CONFIANZA
Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

Me impresiona la claridad con la que Jesús enseña al discípulo a orar. No es otra clase más… Jerusalén está casi a la vista… Los acontecimientos por venir llaman con urgencia a la acción de la oración. “Para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer…” proclama el evangelista. La acción pedagógica de Jesús acontece a través de una parábola.

¿Por qué la insistencia de Jesús? ¿Por qué el ingrediente fundamental de la confianza? No es la primera vez que Jesús enseña a orar. Es más, Jesús el buen Maestro, es un hombre de oración. Los alumnos –los aventajados y los que no– saben de qué se trata porque lo han visto muchas veces. En efecto, Jesús ora en momentos clave de su vida: en el bautismo, antes de llamar a los doce, en situaciones de conflicto o de tomar decisiones, en momentos de amargura y oscuridad. Pero no es suficiente para el aprendizaje de los discípulos. Faltan algunas lecciones ante de llegar a la cumbre del Gólgota y de que quiten la piedra del sepulcro. El domingo próximo escucharemos otra catequesis sobre la oración.

Hoy el tema se refiere al ‘cómo’ orar: debe ser insistente y sin desfallecer. Insistencia y confianza, siempre y sin desanimarse. No son recetas, ni manuales para aprender a orar en un día, automáticamente. Para Jesús orar es vital; para el alumno/discípulo debe serlo también en cualquier situación de la vida. Para Jesús orar es un acontecimiento de salvación que se da en el encuentro con su Padre; para el discípulo debe serlo también, siempre.

El modo de orar ya es oración porque es acontecimiento de salvación. No se pueden separar. El ejemplo de la parábola que escuchamos es claro: Dios Padre es bueno y justo con todos sus hijos. La lección de la viuda es brillante.

Aprender a orar y orar en este tiempo ‘rápido y violento’ tiene grandes dosis de dificultad. Insistencia, perseverancia, confianza son actitudes no bien comprendidas. Si tenemos una necesidad buscamos soluciones rápidas: vamos a urgencias, llamamos al 911, tomamos una pastilla de acción rápida… ‘Yo no repito las cosas dos veces’, decimos con seguridad autosuficiente. Sin embargo, la publicidad, el mercado, el fanatismo están montados sobre la insistencia del machaqueo. En cambio, el amor, el acompañamiento, la sanación, la compasión, la misericordia son realidades asentadas sobre la confianza. Insistencia y confianza parecieran entrar al juego del mercado de la competitividad. ¿Es/será así?

La lección de Jesús ‘insiste’ en la insistencia, la confianza, la justicia, la bondad. Insistir y confiar es una forma de creer en aquel a quien nos dirigimos. Orar siempre y sin desfallecer es un acontecimiento de salvación. A Dios no le molesta la insistencia de sus hijos porque en esa insistencia hay confesión de necesidad y confesión de fe. Dios siempre escucha, atiende, sale al encuentro. Esta fe es difícil encontrar en este mundo: “…Cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?”.

Los bendigo con fe insistente y confiada.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas