Gracias a Dios. (La Santísima Trinidad, ciclo B)

GRACIAS A DIOS
La Santísima Trinidad. Ciclo B.

“Bauticen a los pueblos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
Mateo 28,16-20

Hablamos de Dios con gestos, palabras, acciones… Hay expresiones que escuchamos todos los días: ‘gracias a Dios’, ‘Dios quiera’, ‘Dios mediante’, ‘Dios te bendiga’ … Persignarse al al iniciar/terminar una actividad, pedir la bendición… son gestos que expresan la fe en Dios. La religiosidad de nuestros pueblos persiste a pesar de los cambios culturales.

Sin embargo, tenemos que aceptar que nuestra religiosidad pasa, con frecuencia, las fronteras de la superstición; tampoco está exenta de caer en la tentación de las nuevas ofertas del mercado religioso. Por otra parte, la cultura posmoderna se construye a espaldas del Dios bíblico. El ateísmo de nuestros tiempos es práctico. La indiferencia y el miedo al compromiso son las expresiones que cuentan con más votos.

¿Qué va a prevalecer? ¿La religiosidad? ¿La indiferencia? ¿La negación práctica? El fenómeno religioso ha estado presente desde la historia de la humanidad porque responde a necesidades y aspiraciones del ser humano. Pero, en nuestro tiempo, las necesidades y aspiraciones están cambiando dramáticamente. Se hace necesario distinguir la religiosidad y la fe cristiana. La primera es natural en el ser humano; la segunda es don y respuesta a la revelación de Dios en Jesucristo.

La Palabra de este domingo nos acerca a la identidad/realidad del Dios de los cristianos. En Él, todo es vida cercana, amor total, relación amigable, presencia desconcertante, familia sin adjetivos, brazos divinamente abiertos… Los cristianos le hablamos por su nombre y nos atrevemos a llamarle Padre, Hijo y Espíritu Santo. Platicamos con Él con la confianza propia de los hijos. Le hablamos de la vida de cada día: fatigas y gozos, necesidades, salud y enfermedad… Con la certeza que nos da la fe sabemos que nos ama, nos atiende y nos entiende. ¿Qué cristiano no inicia y termina las actividades del día y de la vida ‘en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?

La reflexión teológica cristiana ha acuñado una palabra para expresar lo que no cabe en palabras: Trinidad. Es el nombre de Dios, el ser de Dios. No es una ocurrencia, tampoco una doctrina exótica. Jesucristo, el Hijo Amado, nos ha revelado quién es Dios y… quiénes somos nosotros. La Palabra, el Sacramento y la Asamblea de este domingo son una sinfonía de alabanza y adoración a Dios Trino, el Dios de Jesucristo. Celebrar la Trinidad es acercarnos a Dios que no deja de estar presente en los recovecos de la vida. Adoración, alabanza, intercesión, perdón, presente, futuro… están incluidos en el paquete de la oración filial. El Evangelio de esta solemnidad nos habla de misión. Dios Trino nos envía a gritar por todas las veredas de la vida que Dios Vive y es Amor. Que le importamos infinitamente a pesar de nuestras maldades. Hablar bien de Dios con la vida y desterrar las caricaturas que hemos hecho de Él es tarea pertinente del cristiano modelo siglo XXI.

Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

+ Sigifredo Obispo de/en Zacatecas