¡Éste es el día! (Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor)

¡ÉSTE ES EL DÍA!
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

“Jesús de Nazaret, que fue crucificado, resucitó”
Marcos 16,1-7

¡Éste es el día que hizo el Señor!
¡Es el amanecer más luminoso que haya visto y verá la humanidad!
Parecía que la noche oscura se había tragado sin piedad la luz del sol, toda luz, todas las luces, toda esperanza, todo amor, todos los amores…
Parecía que no había nadie que pudiera con la pesadez de la piedra aplastante del mal, el abismo del pecado, el sufrimiento de los inocentes, los gritos adoloridos de todas las víctimas…
Parecía que el sepulcro estaba destinado a ser el domicilio común y definitivo de la humanidad, de todos los seres vivos, de la creación entera…
Parecía que la muerte era la muerte de todos los muertos y de todos -absolutamente todos- los anhelos, aspiraciones, sueños, deseos fabricados ‘en vida’…
“¡Ha resucitado el Señor!”
“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?” “No está aquí, ha resucitado”.
Es la noticia gozosa más impactante y poderosa que ha recibido y recibirá la humanidad.

La noticia se ha hecho Evangelio:
– Que anuncia y garantiza la vida en plenitud, la vida eterna, para los que crean y acepten la salvación que nos da el Resucitado.
– Que ha cambiado y cambia la historia del mundo y del hombre en historia de salvación.
– Que ha trastocado y revoluciona todos los valores.
– Que ha desenmascarado y desenmascara el origen del mal, del pecado y del maligno.
– Que ha introducido en la historia el remedio del perdón divino.
– Que ha abierto hasta el infinito el horizonte del futuro.
– Que nos anuncia que el final de la historia y de la creación es
plenitud, no destrucción.
– Que tenemos el futuro asegurado si amamos como Él nos ama.
– Que la fe cristiana es el futuro presente en el presente.
– Que definitivamente el tiempo de Dios es Resurrección.

El primer día… Estando todavía oscuro… Muy de madrugada… A la salida del sol…, proclama la Palabra dando un cuadro de tiempo a lo que no cabe en el tiempo. No es posible abarcar y explicar en palabras y razonamientos la realidad más trascendente, el acontecimiento sublime que rompe todos los planes, esquemas y cálculos humanos. La sencillez con que el Evangelio narra el acontecimiento de acontecimientos, el misterio de misterios, es suficiente.

Los testigos proclaman y proclamarán que el Crucificado es el Resucitado. En la mañana de Pascua vieron y creyeron que Dios ha constituido Señor y Salvador a quien habían abandonado y negado tres días antes. Que todo lo que Él dijo e hizo son palabras y signos que llevan en sí mismos salvación, sentido para la vida humana, respuesta al misterio del hombre, esperanza última y no defraudada para el corazón humano.

¡Éste es el día que hizo el Señor!

Domingo a domingo iremos saboreando la exuberancia de vida que el Resucitado es y comunica. Sus apariciones se hacen Sacramento, Palabra, Amor para que todos los días sean días de alegría y de gozo.

¡Muy felices Pascuas de Resurrección!

+ Sigifredo Obispo de/en Zacatecas