El sondeo de Jesús. (XXI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A)

EL SONDEO DE JESÚS
XXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

¿A quién se le darán las llaves en las elecciones federales del año próximo? A quien obtenga más votos. Mientras llega el día se hacen sondeos, encuestas, tests, muestreos… El fin es darse una idea por dónde van las preferencias y determinar las estrategias a seguir. Este ejercicio es una herramienta útil para la toma de decisiones. La sociedad de los últimos años no se entiende, ni camina sin las fotografías del momento y el conocimiento de las tendencias del voto. Hay de encuestas a encuestas…

En el Evangelio de este domingo Jesús hace este ejercicio con un doble fin: saber el grado de aceptación de su identidad/misión y sondear para decidir a quién “dará las llaves del Reino de los cielos”. ¿Cómo llega a la toma de decisiones en asuntos de tan divina y humana trascendencia?

La primera pregunta que formula es general: ¿Qué dice la gente de mí? Hablar de lo que dice la gente no compromete mucho; es un hablar impersonal, el usual ‘se dice’. Sin embargo es un primer paso que va a encaminar a la pregunta de fondo: ¿Quién soy yo para ustedes? Jesús y los discípulos ya se conocen suficientemente. Es el momento de hacer la pregunta personal, clara, pertinente. En otras palabras, Jesús los invita a definirse.

No es un sondeo más. De la respuesta va a depender su futuro de discípulos y el de la comunidad naciente. Por otra parte, no se puede opinar de Jesús a la ligera, basados sólo en ‘lo que se dice’. De Jesús sólo se puede confesar lo que el Padre Dios revele y el Espíritu inspire y sugiera. El momento es solemne, decisivo, comprometedor.

Pedro toma la palabra, confiesa y pronuncia palabras que no entiende todavía, que le superan. Se define y acepta quién es Jesús. Más tarde se verá llorando tras una traición. No importan tanto los desvíos y pecados mientras haya lágrimas de arrepentimiento y la confesión humilde del “tú sabes que te amo”. Pedro se pone de nuevo de pie y en marcha. Jesús lo acepta como es… y le entrega las llaves. La finalidad del sondeo se ha cumplido con creces.

Es de admirar la trascendencia del compromiso de Pedro. No sabía lo que le esperaba pero se lanzó hacia adelante porque se dejó conducir por el Padre. Pienso en esto y encuentro que tiene algo que ver con nosotros cuando nos comprometemos y pronunciamos palabras ‘de largo alcance’, palabras que comprometen la vida de por vida. La profundidad y el alcance de lo prometido se van aprendiendo poco a poco, como Pedro. ¿No sucede así en el sacramento del matrimonio y el orden sacerdotal cuando pronunciamos palabras que nos sobrepasan? No nos comprometemos con alguien porque ya sabemos todo lo que nos espera. Nos comprometemos para hacer todo lo que nos espera a partir de una palabra entregada porque ha sido inspirada por el Padre.

Abrazo a todos los ancianos en su día
Con mi afecto y bendición.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas