El día del Señor es misericordia sin fin. (Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor)

EL DÍA DEL SEÑOR ES MISERICORDIA SIN FIN

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

¡Éste es el día que hizo el Señor!
Lo anuncia María Magdalena convertida en apóstol.
Lo procesan Pedro, los apóstoles, los testigos, los discípulos de todos los tiempos.
¡Es el amanecer más luminoso y esperanzador que haya experimentado alguien jamás!

Es el día de la misericordia sin fin.
Como el día amanece para todos, la misericordia se ofrece a todos.
¿Puede haber oferta más globalizada?
¿Ofrecimiento divino más gratificante?
Ahora comprendo mejor la invitación a que nos sentemos todos alrededor de la mesa de la Vida…
Todos los heridos en el camino de la vida, gratis, en todo tiempo.

“¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
La pregunta-invitación llega como voz que anuncia, al mismo tiempo, la respuesta: “No está aquí, ha resucitado”.
¿Ha resucitado?
¡HA RESUCITADO!
Al principio miedo, dudas, incertidumbre;
luego asombro, confianza, aceptación, compromiso.

La resurrección de Jesucristo es el anuncio de vida por excelencia.
¿Delirio de algunos despistados?
¿Vida que bulle en las entrañas críticas de la vida?
Imposible para los que buscan entre los muertos al que está vivo.
Posible para el que cree.
No es delirio, no es pérdida de piso.
Es el ANUNCIO DE VIDA POR EXCELENCIA.
Es la oferta de posibilidad de vida nueva para toda persona, en cualquier entorno, en toda situación.

Con la resurrección de Jesucristo la vida cobra una orientación distinta: la plenitud del amor misericordioso al alcance de la fe en el Resucitado.

Creer en el Resucitado es creer en el valor de la vida, de toda vida.
El que cree en Él, anuncia la vida, celebra la vida, se compromete con la vida.

Creer en el Resucitado es soñar en la posibilidad de un mundo nuevo y trabajar por hacerlo realidad.
Es anunciar gozosamente un ambiente y un orden nuevo basados en la fuerza del amor misericordioso.

¡Éste es el día que hizo el Señor!
Domingo a domingo iremos saboreando la oferta de vida del Resucitado para los habitantes de la casa común.

¡Muy felices Pascuas de Resurrección!

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas