Domingo con sabor a libertad. (XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B)

DOMINGO CON SABOR A LIBERTAD
XXIV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

“Dijo Pedro: ‘Tú eres el Mesías’… El que quiera venir conmigo… Es necesario que el Hijo del hombre padezca mucho”
Marcos 8, 27-35

Que el 16 de septiembre caiga en día domingo tiene sus buenas consecuencias para el cristiano. Coincide con el día más importante en su fe: el día de la Resurrección del Señor, día que fundamenta y garantiza la libertad plena, día de alegría y de gozo, cantamos el gran día de la Pascua.

Habrá personas que se lamenten de que no habrá puente. ¿Es lo más importante? La coincidencia nos da la pacífica oportunidad de reflexionar en el acontecimiento que nos identifica, marca el inicio de una nueva nación, de una ‘suave’ patria… Es inicio y, como tal, apunta a lograr un ideal que está más allá de las circunstancias y los protagonistas de ese momento. La lucha por la independencia de la nación y la libertad de sus habitantes será permanente e implicará lucha y luchas con variadas intensidades y frutos difíciles de medir. El inmedible valor de la libertad es aspiración, sustenta otros valores y fundamenta todo amor que busque fructificar en compromiso.

En los últimos meses he recorrido varias parroquias de la diócesis en Visita Pastoral. La familia, los adolescentes y jóvenes han sido desafíos recurrentes. Padres, maestros y sacerdotes han mostrado preocupación por la situación emergente. Tanto la familia como sus hijos adolescentes-jóvenes han dado el grito de independencia, al parecer, antes de tiempo y sin aspiraciones sustentables ya que la fe en Dios ocupa un espacio secundario, reducido al beneficio inmediato. La experiencia de la libertad de los hijos con su familia, la escuela y la Iglesia no acaba de hacer ‘link’. Los adolescentes y jóvenes viven su mundo, otro mundo muy diferente al de Hidalgo, Morelos, doña Josefa… Sin embargo, seguimos aspirando a ser libres a pesar de confusiones, errores y miedos.

Mucho tenemos que aprender de la Palabra proclamada este domingo. Jesús nos pide una buena, verdadera y firme decisión ante la vida, cualesquiera que sean sus circunstancias. Su presente y su futuro se deciden en un acto de libertad, el más profundo e intenso de todos: Creer o no creer, creer bien o salirse con la ‘propia’, dejar ir la vida ‘como sea’ o comprometerse a fondo. La fe en Jesucristo es algo muy serio ya que toca las entrañas de la libertad, por tanto, de la salvación aquí y en el más allá.

Jesús pregunta y evalúa la libertad de los suyos. Hay dos opciones: ‘perder la vida por el Evangelio’ o ‘ganar todo el mundo’. La primera es más exigente y comprometedora: es el camino de la libertad del amor. La segunda aporta beneficios aparentes e inciertos: es ambición egoísta.

Espero que apostemos nuestra humilde libertad a la entrega total de la vida; entonces la independencia nacional tendrá un desarrollo verdadero, justo solidario… Si nos decidimos por la segunda, la corrupción ganará terreno y nuestra nación seguirá temblando de miedo en su centro, en las periferias y en el ciberespacio.

Con mi bendición.

+ Sigifredo
Obispo de /en Zacatecas