Como Pedro, adelantar el futuro. (II Domingo de Cuaresma, ciclo A)

COMO PEDRO, ADELANTAR EL FUTURO
II Domingo de Cuaresma. Ciclo A.

“Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí…! Ante la experiencia de la transfiguración, Pedro quiere adelantar el futuro y vivirlo en su presente, todavía resbaladizo, incierto. Piensa en él y en las personas cercanas que acompañan a Jesús. En el relato no aparece la ‘opinión’ de las personas por las que habla Pedro; tampoco la de sus compañeros; no es necesario. El pescador de Galilea comparte sus aspiraciones/anhelos/deseos y quiere adelantarse a lo que sucederá en el futuro. El texto termina abruptamente apuntando a otras experiencias que es necesario recorrer durante el camino.

Pedro tiene razón. Él (en aquel tiempo) y nosotros habitantes de este siglo (en este tiempo), vivimos experiencias que quisiéramos ‘agarrar’ fuertemente para que no se fueran. “Si no fuera por estos momentos de gloria”, comentamos cuando disfrutamos un poco y nos ‘transfiguramos’, dejando a un lado las crudas/oscuras realidades de la vida. “Vale la pena tanto sacrificio”, decimos cuando ondeamos las palmas de la victoria en nuestros logros. “No cambio por nada estos momentos”, exclamamos con lágrimas de gozo cuando podemos tocar, de momento, la gloria. Pedro tenía razón en su propuesta. También nosotros. Quisiéramos adelantar y poseer ya lo que nos sobrepasa.

Pero hay que volver a las realidades de cada día. No hay futuro de luz si no atravesamos el presente con sus luces, sombras y lo que hay en medio. La luz que no conoce ocaso está un poco más allá. Su brillo depende de la travesía que hagamos. “Es necesario que el hijo del hombre sufra mucho, muera y resucite al tercer día”, les acaba de avisar Jesús. ¿Mala noticia? ¿La gran noticia? Para digerirla mejor acontece la transfiguración con los luminosos detalles que escuchamos hoy. La liturgia católica nos lo propone al iniciar la segunda semana de Cuaresma con el fin de que miremos con confianza y esperanza el desenlace del viacrucis de Jesús y el nuestro.

¡Qué bien nos cae/caería hacer muchas tiendas como las de Pedro en los días que vivimos! Deseos revueltos con miedos, aspiraciones con incertidumbres, indiferencias con anhelos… son sentimientos, emociones y actitudes que recorren nuestra existencia esta Cuaresma. La gran noticia de este domingo es que más allá del hoy claroscuro hay una realidad de luz que nos sobrepasa. Los ‘encenizados’ y quienes ha vencido las tentaciones no han vivido en balde. Vale la pena la fidelidad a Dios, portarse bien, amar, ser justos y solidarios. Entrever la luz que nos espera más allá es una manera de ayudarnos a vivir, con sentido y compromiso, la realidad presente.

¿Cómo caminar? ¿Qué tenemos qué hacer? ¡Conviértete y cree en el Evangelio! En medio de las oscuridades del camino bastará marchar “escuchando al Hijo muy amado, Jesucristo”. Se confiesa a Dios escuchando al Hijo. El dinamismo de nuestros pies está en lo que “entra por nuestros oídos” y se transforma en amor de hijos y hermanos. Familia, fraternidad y prójimo van de la mano. Oración, meditación y caridad adelantan el futuro de Dios. Pedro tenía, tiene y seguirá teniendo toda la razón. Todo empezó el día de nuestro bautismo.

Les abrazo con la bendición cuaresmal.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas