¿Casarse? ¿Divorciarse? (XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B)

¿CASARSE? ¿DIVORCIARSE?
27º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

“Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”
Marcos 10, 2-16

Esta semana ha iniciado en Roma el XV Sínodo de Obispos. El tema: la fe, los jóvenes y el discernimiento vocacional. La invitación está dirigida a los jóvenes del mundo, independientemente de su origen, visión y situación. El gran desafío para nuestra Iglesia es mirar quién es el joven del siglo XXI, qué anhela, qué busca, qué ama, por qué sufre, qué puede aportar en este mundo, al mismo tiempo confuso y lleno de oportunidades. Le interesa escucharlos, descubrir con ellos cuál es la mejor manera de acompañarlos y presentarles –es su misión– el Evangelio siempre joven de Jesucristo.

Son muchos los desafíos que viven los adolescentes y jóvenes en este mundo tan cambiante en visiones y valores, intereses y búsquedas. Ellos los han resumido en cinco: cómo forjar una personalidad sólida; la relación con la diversidad en un mundo complejo y complicado; la incertidumbre ante el futuro; la relación con las nuevas tecnologías; y, cómo encontrar el sentido de la vida ante tantas ofertas de salvación.

Son desafíos también para la Iglesia en sus pastores, familias, escuelas, fieles en general. Salir hacia su mundo requiere disponibilidad para escuchar sus historias, alegrías y esperanzas, tristezas y angustias, sueños y temores… Cuando el Evangelio narra los encuentros de Jesús con los chavos de su tiempo destaca su capacidad para escucharlos, cuestionarlos, acompañarlos en sus búsquedas, levantarlos en sus caídas y errores.

El domingo pasado es el joven Juan quien comenta a Jesús lo que está pasando entre los discípulos y los conflictos que hay en la comunidad naciente. Ahora, probablemente, sean jóvenes fariseos quienes lo cuestionan acerca del divorcio. Quizás el joven de nuestro tiempo preguntaría a Jesús si vale la pena el matrimonio, es decir, si se puede asumir un compromiso de ese calibre en un mundo/edad de incertidumbres. La juventud es la etapa de la vida donde se ponen a revisión los valores recibidos, su actualidad, ‘para qué sirven’…

¿Qué respondería el amigo Jesucristo? ¿Qué diría ante el cuestionamiento de tener que tomar tal decisión en una edad tan vulnerable? ¿Sobre la convivencia marital sin matrimonio? ¿Sobre el llamado ‘matrimonio igualitario? Estoy seguro que Jesús se acercaría al joven, escucharía… comprendería las razones… miraría con amor compasivo… atendería… y respondería en lenguaje digital: “Desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne…” ‘No tengas miedo al amor… El plan de mi Padre es el amor pleno… Vuelvan al origen… Yo estaré con ustedes… Cuenten con mi apoyo incondicional…”

El Sínodo está en marcha. Participemos ‘en línea’ con nuestra oración, escucha, búsqueda, simpatía, empatía, compromiso… Con nuestros jóvenes, los de casa, los del departamento, los de las redes sociales, los ninis… Vivamos con gratitud esta hora de gracia que Dios nos regala para que hagamos un mundo más habitable.

Con mi afecto y bendición.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas