La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Qué quiere decir esperar el regreso de Cristo?

“Un día volverá en gloria, pero no sabemos el momento”, recuerda el Catecismo de la Iglesia católica (Compendio, n. 133). Jesús mismo es quien lo ha anunciado en el Evangelio, “la venida del Hijo del hombre”. Por otra parte, las primeras comunidades cristianas pensaron que el regreso de Cristo y el final de los tiempos era inminente, y tenían por actividad principal el rezar en vista de este suceso –Marana Tha, “Ven, Señor”. Este regreso, designado por el término “Parusía” (del griego parousia, “presencia”, “advenimiento”), para la fe cristiana es la realización definitiva del Reino de Dios en la tierra, descrito a veces por san Pablo como su manifestación (epiphania en griego) o revelación (“apocalipsis”).

El regreso de Cristo en su gloria vendrá a clausurar la historia del mundo. Pero la impaciencia de los primeros creyentes se topa con una realidad: el regreso de Cristo debe esperarse, ¿no había dicho el mismo Jesús “ustedes no conocen el día ni la hora”? (Mt 25, 13).

Desde entonces, las comunidades descubren que el reino que esperan está a la vez “ya allí” y “todavía no”. En su vida cotidiana, los cristianos también experimentan el “Reino”. “Miren cómo se aman”, decían los que observaban a los primeros cristianos. Pero al mismo tiempo, esta vida es todavía imperfecta, como lo narran los Hechos de los Apóstoles: Ananías y su mujer defraudaron una suma de dinero de la comunidad, y murieron el mismo día.

Todavía hoy es imposible saber cuándo tendrá lugar el regreso de Cristo. A menudo, los criterios cronológicos rinden mal las cuentas de la presencia divina en el mundo. Mientras tanto, los cristianos se sienten llamados a actuar para la venida del día de Dios, a proseguir su participación en la creación. No se trata de la espera pasiva de un acontecimiento externo y ajeno, sino más bien de una humanidad que se convierte en parte del advenimiento del reino. Así, esperar el regreso de Cristo es vivir según el Evangelio.

En cuanto al “fin de los tiempos”, que según las Sagradas Escrituras, coincidirá con la Parusía, éste se manifestará mediante un tiempo de pruebas y catástrofes: un periodo “apocalíptico “, es decir, de “revelación divina”. Esto conduce a veces a ciertos iluminados, a anunciar el fin del mundo, desde un desorden climático hasta sobrevenir un desastre… Si los escritos bíblicos mencionan estos sucesos, es porque, a la manera en que Cristo pasó por la muerte para resucitar victorioso, su regreso triunfal -que nadie es capaz de imaginar- será un cambio profundo.

Decir que al regreso de Cristo ocurrirá un gran trastorno, es hacer comprender que el mundo viejo se rompe, en cierto modo, incapaz de contener la novedad del reino de Dios. Podemos medir lo que ese paso representa, comparándolo con el cambio radical que constituye para el recién nacido, la salida del vientre materno. ¡Semejante travesía la que nos espera!

No se trata de una fatalidad sino de una invitación “a hacer el bien”, y a construir el futuro, más que permanecer como espectador. De esta manera, el regreso de Cristo se inscribe dentro de la fe cristiana, no como un episodio anunciado, sino como la esperanza en un mundo en expectativa.

Venida de Cristo

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.