La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Por qué no hay mujeres sacerdotes entre los católicos?

El siglo XX ha permitido la emancipación de la mujer y el reconocimiento de la igualdad de los sexos. Como en la sociedad en su conjunto, el lugar de la mujer en la Iglesia puede ser redefinido. Las mujeres han tomado, particularmente, de más en más su lugar en las misiones pastorales, en las actividades parroquiales, en las investigaciones teológicas.

Dentro de esta dinámica, ¿por qué no hay mujeres sacerdotes? La cuestión es bastante nueva para los teólogos. Desde los inicios de la Iglesia, los varones acceden al sacerdocio en las Iglesias católicas y ortodoxas. Las Iglesias protestantes reconocen mujeres pastores, pero no hay, dentro de estas Iglesias, el sacramento del Orden.

En 1976, cuando la Iglesia anglicana quiso proceder a la ordenación de mujeres, el Vaticano se expresó oficialmente sobre la cuestión, recordando la posición de la Iglesia católica, en razón misma de la elección de Jesús al designar por apóstoles a varones: “La práctica constante de la Iglesia ha imitado a Cristo en escoger a varones y su magisterio vivo, de manera continua, ha sostenido que la exclusión de mujeres al sacerdocio está de acuerdo con el plan de Dios sobre la Iglesia” (1975).

A su vez Juan Pablo II cierra definitivamente la puerta a la ordenación de mujeres, al reconocer un papel esencial en la vida de la Iglesia: “La presencia y el papel de la mujer en la vida y la misión de la Iglesia, aunque no ligadas al sacerdocio ministerial, siguen siendo absolutamente necesarias e irremplazables” (Carta apostólica, Ordinatio sacerdotalis, 1994). La vida pública de Jesús, en efecto, estuvo marcada por importantes personalidades femeninas, empezando por la Virgen María, pero también la Samaritana, María Magdalena. Y el Evangelio menciona numerosas mujeres recuperadas, que siguen o acompañan a Jesús, a manera de discípulos. Por tanto, analiza la Congregación para la Doctrina de la Fe, las mujeres discípulos de Cristo, no formaron parte de los Doce instituidos por Jesús.

Una cuestión sensible.

Los argumentos de la Iglesia católica (la identificación del sacerdote con Cristo, la elección de los apóstoles por Jesús, la larga tradición…) no impiden que se desarrolle el movimiento de reivindicación para la ordenación de mujeres. Roma ha condenado por ejemplo, “la ordenación” disidente, pronunciada en Alemania en junio de 2002, por un anciano sacerdote católico, de siete mujeres, que dos meses más tarde, fueron excomulgadas, es decir, separadas de su pertenencia a la Iglesia católica. En julio de 2005, en Lyon, tuvo lugar otra ordenación ilegítima, condenada enseguida.

Mujeres en la IglesiaEsta cuestión quizá, llega a ser un tema polémico por diversas razones. En primer lugar, no es aceptable para la Iglesia “autoproclamarse” sacerdote u obispo, y decidir su propia ordenación. Ésta es conferida por la institución que reconoce para el candidato –varón–, un verdadero llamado. Luego, la Iglesia ha avanzado seriamente, incluso si hay todavía un camino por recorrer, en el reconocimiento de las competencias al confiar puestos de responsabilidad a las mujeres, en la organización de la vida de la Iglesia. En fin, para defender totalmente la igualdad de dignidad entre los sexos, la Iglesia quiere tomar en la sociedad de hoy, a menudo asexuada e indiferenciada, un lugar ­–¿el último?– donde el hombre y la mujer tienen su especificidad y su complementariedad.

No obstante, el debate, todavía reciente, debe proseguirse, especialmente para permitir, si no es para la ordenación, para un verdadero reconocimiento de la mujer en la Iglesia. Esta cuestión también está en el corazón del diálogo ecuménico, y no debe frenar el diálogo empeñado con las Iglesias protestantes. Si Juan Pablo II y Benedicto XVI han desechado claramente la hipótesis de la ordenación de las mujeres, la cuestión es todavía de actualidad.

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.