La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Podemos ser salvados sin el Bautismo?

Ser bautizado es dar, en pos de Jesús, el paso de la muerte a la vida. Esto es, acoger el mensaje de Cristo, que nos salvó del pecado. Pero ¿qué pasa con las mujeres y los hombres que no han sido bautizados?

El Catecismo de la Iglesia católica recuerda que “el Bautismo es necesario para aquellos a quienes el Evangelio ha sido anunciado y que tienen la posibilidad de pedir el sacramento” (n. 261). Así, podemos entender que quien ha conocido a Jesús y no ha querido acceder a su Bautismo, permanece libre para rechazar el adherirse a la fe cristiana: esta es una posición de respeto con relación a esta elección. Pero también afirma la Iglesia: la salvación sólo viene de Dios y no se limita al rito del Bautismo. Y si el bautismo es “necesario” para ser salvado, los no bautizados también pueden ser salvados, puesto que Cristo murió “por la salvación de todos los hombres”. De este hecho la Iglesia define las circunstancias en que, cuando el sacramento no se celebró, la persona pudo vivir situaciones que llevan a la salvación.

Por ejemplo, el Catecismo señala que han recibido el “bautismo de sangre” los que mueren a causa de su fe y así son salvados. Al igual que los catecúmenos o los hombres de buena voluntad que “buscan a Dios y cumplen su voluntad” manifiestan  así su deseo del Bautismo. El ser salvado por Cristo está claramente ligado a una forma de adhesión, de la que el sacramento del Bautismo es el camino privilegiado, pero también puede ser la elección resuelta de una vida según el Evangelio.

El Bautismo de los niños.

La cuestión se plantea a menudo hoy en día acerca de los niños. Los padres manifiestan el deseo de no “imponer” el Bautismo a su hijo, con motivo de que él podrá elegir libremente más tarde. Si la Iglesia propone bautizar a los niños, esto es porque el mismo Jesús en el Evangelio, los puso en el corazón de su predicación: “Dejen que los niños vengan a mi”. Y el Bautismo de los niños manifiesta también para la Iglesia, y los padres que piden este sacramento, que el amor de Dios nos precede: pedir el Bautismo, es reconocer que Dios salva.

Sacramento Bautismo¿Los niños no bautizados que mueran, pueden ser salvados? En una época felizmente pasada, algunos teólogos imaginaron una “estancia” entre el cielo y el infierno: el “limbo”, habitado por niños muertos que sin haber sido bautizados, les asegurarían una cierta beatitud sin ver a Dios. El Catecismo de la Iglesia católica no repite más esta hipótesis que tenía como objetivo mantener la bondad de Dios, al mismo tiempo que la importancia esencial del Bautismo. Éste no puede tener condición y ciertamente ninguna edad requerida para entrar en la alegría de la vida eterna.

El Bautismo es el sacramento, el signo que el cristiano recibe para expresar su afecto a Cristo salvador, es un camino para ser salvado. Pero el don de Dios no sabría limitarse a la práctica sacramento, como ya lo afirmaba santo Tomás de Aquino: “Dios no ha ligado, absolutamente, el don de su gracia, a la recepción de los sacramentos”.

 

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.