La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Los siete sacramentos fueron queridos por Cristo?

¿Jesús instituyó la Confirmación, el Orden sacerdotal o la Unción de los enfermos? Si el Bautismo y la Eucaristía son explícitamente evocados en el Nuevo Testamento, en ninguna otra parte son catalogados los otros sacramentos de la fe católica. Por tanto, “Los sacramentos de la Iglesia no son más que la expresión ritual de lo que Jesús hizo por nosotros”, explica el teólogo Bernard Sesboüé (Creer, op. cit.).

Los sacramentos tienen su fuente en la misma vida de Cristo, y la Iglesia, en su historia, ha resaltado sus perfiles. Cuando el sacerdote vierte el agua sobre la frente del bautizado, hay allí una firme expresión de adhesión a Cristo que llama al cristiano a la vida nueva. El óleo santo, el santo crisma puesto en la frente del confirmando, es el signo del Espíritu Santo que actúa, penetra y “perfuma” la vida del creyente. El sacramento del Orden, con la imposición de manos por ejemplo, viene a mostrar cómo los sacerdotes y diáconos reciben del obispo, sucesor de los apóstoles, la misión de servir a la Iglesia. Todos estos sacramentos son “signos” en los cuales se produce lo que ellos anuncian: nos introducen hoy en la vida de Cristo. “Hagan esto en memoria mía”, dijo Jesús a sus apóstoles la noche del Jueves Santo: si la Eucaristía es así claramente querida por Cristo, los otros sacramentos vienen a señalar y arrastrar la vida del creyente. Ellos dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos”, expone el Catecismo de la Iglesia católica (n. 1210).

Un signo, una palabra, un símbolo.

En el curso de los siglos, la Iglesia instituyó siete sacramentos. Los sacramentos que son recibidos una sola vez en la vida del fiel cuando marcan una etapa en la adhesión Cristo (Bautismo, Confirmación, el matrimonio y el Orden) o que pueden renovarse cuando alimentan el camino de la fe (la Eucaristía, la Unción de los enfermos y el sacramento de la Reconciliación). Tardíamente –durante el Concilio de Trento en 1547­– se estableció la lista definitiva. Habría podido ser de otro modo: los protestantes y los anglicanos no reconocen más que dos sacramentos, el Bautismo y la sagrada Comunión. “Signos visibles de la gracia invisible” según san Agustín, los sacramentos son importantes en la vida eclesial, porque la fe cristiana no es desencarnada (incorpórea): da a los fieles medios para contar sus alegrías, sus penas, su deseo de comprometerse, de cambiar. Pero los ritos cristianos van más allá de la mera expresión, pues se trata de la manifestación de la presencia eficaz del Espíritu Santo en la comunidad y en el corazón del cristiano. El encuentro del hombre y Dios se expresa en un diálogo por el cual el creyente reconoce y acoge la acción divina en su existencia. Al mismo tiempo, Dios no se impone: los sacramentos no son trucos de magia y no actúan en el corazón del hombre más que en la medida que, libremente, los recibe.

Un encuentro entre el cristiano y Dios.

Esta adhesión libre del creyente y su participación activa en el sacramento, se expresa a partir de gestos y signos simples y fuertes: el agua del Bautismo, el pan eucarístico, la unción del óleo, la luz, la imposición de manos. Las palabras sacramentales son pronunciadas tal cual: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, “Yo te perdono…”, “Tomen y coman…”. En fin, los sacramentos son celebrados por un “ministro ordenado”, diácono, sacerdote u obispo. En la Iglesia católica, los miembros del clero prosiguen la misión conferida por Jesús a los apóstoles.

Mediante su presencia, ellos atestiguan que Cristo está muy presente en el encuentro que se entabla en el sacramento entre el cristiano y Dios.

“Distinguimos los sacramentos de la Iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía), los sacramentos de Curación (Penitencia y Unción de los enfermos), los sacramentos al Servicio de la comunidad (Orden y Matrimonio)”. Catecismo de la Iglesia católica. 

(Compendio, n, 250)

Siete Sacramentos

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.

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