La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Los sacerdotes podrán un día ser hombres casados?

Los sacerdotes de la Iglesia católica romana son solteros. El celibato, según las palabras de Benedicto XVI, es “un don precioso, signo del amor indiviso para con Dios y para con el prójimo” (Sínodo de los Obispos, octubre 2005). Sin embargo, si la ordenación siempre ha sido conferida a los varones desde los comienzos de la Iglesia, no lo ha sido obligatoriamente siempre a los solteros. El Concilio de Nicea en 325, preconiza el celibato a quienes son ordenados y es Gregorio VII, en 1074, quien impone definitivamente el celibato de los sacerdotes, confirmado por los Concilios de Letrán (1123y 1139).

La cuestión ha evolucionado en el curso de los siglos, y sin duda puede hacerlo todavía hoy. Si la Iglesia católica latina esta? ligada al celibato, ciertas Iglesias cristianas han adoptado otras soluciones: es el caso de ciertas Iglesias católicas orientales de las cuales, el clero esta? compuesto a la vez de sacerdotes solteros y hombres casados; la Iglesia maronita por ejemplo, puede ordenar hombres casados. Pero los solteros que se convierten en sacerdotes, permanecen así. La ordenación de hombres casados no significa que los sacerdotes pudieran decidir casarse en el curso de su sacerdocio. En las Iglesias protestantes, el pastor no está ordenado, pero “reconocido” por la comunidad y por la autoridad de la Iglesia; puede, en todo momento, formar una familia.

El matrimonio de los sacerdotes permanece, por el momento, totalmente excluido por Roma. Varios elementos deben ser examinados para comprender mejor la cuestión. En principio, el celibato no es un dogma sino una larga tradición de la Iglesia católica: algún obstáculo teológico no impedirá una evolución. Luego, la reflexión entablada a menudo para intentar resolver el problema de la disminución en el número de sacerdotes. ¿La ordenación de hombres casados podría responder a la escasez actual? ¿Esa posibilidad podría resolver la crisis de vocaciones sacerdotales?

La preocupación de los obispos es que la Iglesia siempre puede dar, en la medida de lo posible, los sacramentos a sus fieles. Otras soluciones a la ordenación de sacerdotes ya han sido puestas en ejecución: animación de las parroquias a cargo de los laicos, práctica sacramental vivida durante las reuniones más importantes, etcétera.

celibatoFinalmente, el elemento determinante reside en el valor que la Iglesia desea dar al celibato de sus sacerdotes: ¿esta posición es esencial para responder a la vocación del sacerdote hoy? ¿Es un signo importante para la Iglesia y para el Evangelio? La dificultad para asumir la carga pastoral y la vida familiar, a menudo es evocada por los partidarios del celibato. Los detractores señalan que la vocación es un llamado que podría rebasar ese criterio. “Los encargados de representar visiblemente a Cristo invisible trataron de imitar su género de vida casta, sobria y disponible”, estima Monseñor Housset, antes obispo de Montauban. El debate siempre es sensible, finalmente vuelve a ser el motivo de un aspecto muy marcado del ministerio presbiteral. Para Roma, fuera de algunas intervenciones puntuales de autoridades eclesiásticas que quisieron abrir la reflexión, los hombres casados no están todavía en el orden del día.

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.

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