La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Los diez mandamientos son siempre de actualidad?

Jesús afirma en el Evangelio: él no vino a abolir la Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí (Éx 20; Deut 6), sino a cumplir esta alianza. En más de una ocasión él se refiere a los diez mandamientos que tal vez sería mejor llamar las “diez palabras”.

Las tres primeras palabras describen la manera en que el creyente está ligado con Dios, las otras siete regulan las relaciones entre los hombres.

Jesús dijo que esta Ley es siempre de actualidad, pero él la reúne, la condensa en dos reglas: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu…” y la segunda, igualmente importante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 37-40). La Iglesia retoma el paso de Cristo e invita a los fieles a comprender y poner en práctica estos mandamientos, marco esencial de la puesta en obra de la fe, para una vida según la Alianza.

A pesar de su formulación, varias ocasiones negativa –como “No matarás”– la Iglesia invita a leer estas conminaciones como un camino de vida, de liberación. Al limitarse a prohibir comportamientos nocivos al hombre, evita dictarle qué debe hacer y lo invita, al contrario, a comprender bien que esas prohibiciones (el asesinato, el robo, la codicia…) lo hacen libre para amar: los diez mandamientos de la Biblia son guías para abrir un camino de plenitud humana en alianza con Dios.

Jesús planea este camino para invitar al fiel a seguirlo, como lo relata su encuentro con el joven rico (Mc 10, 17-22). Al que pregunta qué hacer para heredar la vida eterna, Jesús le responde que debe observar los mandamientos. Como judío piadoso, el hombre ya respeta esos preceptos. Jesús lo invita entonces a vender todos sus  bienes y a acompañarlo. Pero esta etapa especial es demasiado exigente para el joven rico. Así, si las diez palabras son una primera e indispensable etapa para liberarse de toda esclavitud, Jesús viene a completar –cumplir– esta ley de vida, por el “único mandamiento” del amor a Dios y al prójimo, hasta el don de su propia vida.

“Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás otro Dios. No pronunciarás el nombre de Dios en vano. Santificarás el Día del Señor. Honrarás a tu padre y a tu madre. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No levantarás falso testimonio. No desearás la mujer de tu prójimo. No codiciarás los bienes ajenos”.

 Los diez mandamientos

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.