La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿La Iglesia está contra la anticoncepción?

Ésta es sin duda, la cuestión que levanta más incomprensiones entre la Iglesia y la sociedad… Miremos más de cerca el camino de humanidad que propone la Iglesia y que subyace a esta posición. Puesto que el discurso de Roma a menudo es resumido demasiado, de forma lapidaria: “no a la píldora, no al preservativo”.

La moral que ella defiende pretende proponer a los esposos un ideal respeto, de don de sí, de verdadero encuentro entre el hombre y la mujer, en todas las dimensiones del acto sexual. En efecto, “El acto conyugal tiene una doble significación: la unión de los esposos y la apertura a la transmisión de la vida”, subraya el Catecismo de la Iglesia católica (Compendio, n. 496). La Iglesia repite claramente que hombre y mujer están unidos en el matrimonio y el encuentro sexual para dar la vida. La encíclica de Pablo VI Humanae vitae (1968) habla de “paternidad (maternidad) responsable”. Desde luego, para defender este ambiciosa posición, denuncia como “intrínsecamente inmoral toda acción que se proponga impedir la procreación” (Compendio, n. 498). Un lenguaje fuerte, que invita a la pareja a tener presente en su reflexión, la doble realidad de la unión y la fecundidad en el acto conyugal.

Cumplir esos dos aspectos de un mismo amor es el ideal cristiano, y la Iglesia invita a practicar una regulación natal que los respete, apoyándose en métodos “naturales”. Fundadas en la observación psicológica del ciclo femenino, ésta permite determinar los periodos fecundos y evitar todo acto sexual durante ese tiempo si la pareja no desea procrear. La belleza de estos “métodos naturales” justamente reside en el respeto y la toma en consideración de la “naturaleza humana”, en lo que tiene de más intimo. Las parejas encuentran en esta práctica controlada de la sexualidad y de la fecundación, una vía de cariño y plenitud.

familiaSin embargo, la mayoría de los católicos no siente la fuerza para seguir esta exigencia y recurre a otros medios de anticoncepción, contemplados en una preocupación de felicidad conyugal. La Iglesia, al tomar parte en el debate, ciertamente no denuncia la sexualidad sino que subraya la intensidad, la grandeza y los efectos. Una exigencia que invita a los esposos a vivir plenamente su amor: cada uno queda libre de decidir en conciencia lo “mejor” para su vida conyugal y amorosa. A pesar de las caricaturas mediáticas, ésta es en efecto, más que una llamada a la conciencia que una condena: la Iglesia no está “contra” la anticoncepción, sino “a favor” del amor responsable.

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.