La fe cristiana presentada al hombre moderno: ¿Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía?

“¡Éste es el misterio de la fe!”, exclama el sacerdote justo después de la consagración eucarística. Para los fieles que han recibido su presencia en su Palabra, Jesucristo viene a estar, en este momento de la Misa, “realmente presente” en el pan y el vino consagrados. En apariencia, la hostia y el vino del cáliz no cambian. Sin embargo, para el creyente, hay “transubstanciación”, es decir, una transformación sobrenatural y real, no únicamente simbólica, en el cuerpo y la sangre de Cristo. La Iglesia retoma, en efecto, la palabra de Jesús en la noche de la Última Cena, el Jueves Santo: “éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre”.

Desde los comienzos de la Iglesia, la Eucaristía, “el banquete del Señor”, se impone como la celebración por excelencia de la vida dada por Cristo. “La Eucaristía es fuente y cumbre de toda la vida cristiana, precisa el Catecismo de la Iglesia católica. Ella contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: el mismo Cristo, nuestra Pascua” (Compendio, n. 274).

Los cuatro evangelios y san Pablo se dirigen a la comunidad de Corinto (1 Cor 11), relatando este suceso de la Última Cena de Jesús, quien invita a sus discípulos: “Hagan esto en memoria mía”. Acerca de esta Palabra, el sacerdote que preside la Eucaristía recuerda el misterio e invoca al Espíritu Santo, que actúa aún hoy en el mundo. Dentro de los sacramentos, y específicamente en la Eucaristía, la acción del Espíritu Santo es esencial: es llamado sobre los dones para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, “que nos ha encomendado celebrar este misterio”, subraya la Plegaria eucarística.

Al afirmar que Cristo está realmente presente en el pan y el vino de la Eucaristía, los católicos conmemoran que Jesús no quiso hacer de este gesto solamente un recuerdo, sino la expresión concreta del don de su vida cada día. La Eucaristía es la manera misteriosa que permite a los creyentes revivir la Pasión y la resurrección de Cristo: cuando el sacerdote celebra la Misa, es “aquí y ahora”, que el relato de la última cena se vive, se encarna bajo la forma del pan y el vino consagrados. Jesús resucitado, por la acción del Espíritu Santo invocado en el sacramento, se hace presente y es el sujeto de este diálogo místico con el creyente.

En fin, la hostia, “Cuerpo de Cristo”, introduce al que comulga en un encuentro personal: es un “cuerpo a cuerpo”, un encuentro de “persona a persona” que se da en la eucaristía. Comulgar es recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que “habita” el corazón del hombre. También es en este sentido que los católicos practican “la adoración del Santísimo Sacramento: “al orar ante la hostia consagrada, el Cuerpo de Cristo, el cristiano prosigue la acogida del misterio de la Eucaristía.

  Papa Francisco Eucaristia

Recuperado de: 50 claves para comprender el Catecismo de la Iglesia católica. Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C. Abril, 2013.